Huellas en el corazón de Tyrk #52RetosLiterup (Sexto relato)

Queridos lectores: ¡Es momento de regresar a los Retos Literup! ¿Listos para esta nueva y descabellada aventura? Hoy es el turno de conocer a Tyrk, un hermoso y travieso yeti que ha decidido desobedecer a sus padres al adentrarse en la playa prohibida… ¿se atreven a conocer su historia?

Reto: Haz un relato desde el punto de vista de un yeti sobre sus avistamientos de humanos.

Tyrk, volteó una vez más hacia atrás para asegurarse que nadie lo estaba siguiendo. Cuando vio que estaba solo, dejó de correr y empezó a caminar por ese maravilloso lugar.

Sus padres le habían advertido que ir a esa playa era muy peligroso para él por el clima, sobre todo. Sin embargo, él quería conocer algo nuevo ya que su vida últimamente le parecía muy predecible y lo que él quería era novedad y peligro, sobre todo peligro pues estaba cansado de ser el único yeti bueno de su generación que no conocía nada más que la nieve.

Mark era el que le había platicado de su visita a esa playa y de la maravillosa magia que escondía. No obstante, también le había advertido de que el calor era insoportable y que tenía el peligro de encontrar a horrorosas criaturas llamadas humanos pero que, a pesar de esos latentes peligros, valía la pena sufrir un poco con tal de estar ahí unos días.

Los humanos, como los llamaba su mejor amigo, eran temidos por todos los yetis ya que todos aseguraban que su único objetivo era matarlos y hacer accesorios con su piel. Él varios momentos de su vida había pensando que eran criaturas imaginarias ya que jamás había visto ninguno y dudaba que lo hiciera. Además de que hace décadas que su comunidad no había tenido señales de ellos.

Siguió caminando en la playa y, en cuanto vio el mar, hecho a correr hacia él. Su madre le había hablado con mucho cariño de él pero jamás había podido visualizarlo con sus propios ojos. Le dieron muchas ganas de meterse en él ya que el calor ya se había adueñado de cada centímetro de su cuerpo pero, cuando estaba a punto de hacerlo, paró en seco pues unas huellas extrañas le habían llamado la atención. Jamás había visto algo igual.

Se parecían a las suyas pero en versión pequeña y tenían un dedo extra, ¿a qué especie de animal podrían pertenecer? Repasó en su mente los que conocía pero ninguno se ajustaba a las características que estaban presenciando sus ojos.

De repente, cansado de no hallar la respuesta, decidió meterse al mar y disfrutar de su frescura. Definitivamente no era el mar helado pero se sentía bien estar dentro de él. No obstante, una ola lo sorprendió e hizo que se hundiera. Braceó varias veces intentando salir pero la corriente era muy fuerte. Sus fuerzas se estaban yendo… ¿moriría ahí? ¿sin que nadie supiera lo que había pasado realmente con él?

De repente, unos brazos desnudos lo jalaron hacia arriba y lo ayudaron a salir del agua. Él no forcejeó pues las fuerzas ya se le habían ido del cuerpo. Tras unos minutos de lucha para salir del agua, quedó inconsciente.

Al despertar, vio, con horror, una montaña de fuego ante él. Gritó y se alejó de ella pero una criatura hermosa y extraña lo detuvo. Le susurró algunas palabras en un idioma extraño pero por el tono en que las dijo comprendió que estaba a salvo.

Ella acarició su dulce rostro y le sonrió. Después, lo invitó a sentarse a su lado. Respiró profundo tratando de tranquilizarse y cuando lo logró su mirada se dirigió a los pies de la chica. En seguida, se quedó petrificado. Estaba nada más y nada menos con una humana, la cual, le acababa de salvar el pellejo. Atónito se quedó quieto pues no sabía cómo reaccionar ante eso, ¿no que todos los humanos querían destruirlos? ¿Por qué le había salvado la vida, entonces?

Ella le tendió una mano y lo dirigió hacia la arena después de apagar la fogata. Su piel desnuda y falta de pelo, estaba fría así que él con su pelaje la cubrió, era menos que merecía por haberlo salvado y así, juntos, se quedaron dormidos.

Cuando el sol, empezó a dar en su cara, despertó de golpe sólo para darse cuenta que, de nuevo, estaba solo. Buscó a la humana pero no había nada de ella más que sus huellas, las cuales se perdían en el mar. Un poco triste, Tyrk se dirigió a la orilla y miró el horizonte. Estaba seguro que esas huellas siempre se quedarían grabadas en su mente y en su corazón.

Anne Kayve

Imagen tomada de bluebudgie en Pixabay

2 comentarios sobre “Huellas en el corazón de Tyrk #52RetosLiterup (Sexto relato)

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