El cofre de los recuerdos

Queridos lectores: no me siento aún lista para escribir de amor pero creo que el desamor está a la orden del día. Espero que sólo sea un sentimiento pasajero….

Lyan

Lyan, antes de entrar al salón de clases, revisó bien la bolsa que le iba a dar a Alma, pues no quería que nada se le olvidara. No podía permitirse ese error, por lo menos esa vez, pues tenía que cerrar ese ciclo con ella, por más que le doliera el corazón y por más que se le destrozara su vida.

El primer paso para eso era devolverle todas sus cosas.

Dos libros, un cuaderno (con una carta oculta adentro), una botella de agua, un suéter y su cofre de los recuerdos. Sí, todo estaba ahí.

Respiró profundo para armarse de valor para entrar y, como la clase ya había empezado, entró en silencio y se sentó lejos de esa chica que tanto lo había lastimado. Ya buscaría la oportunidad de darle todo al final.

-Bueno, chicos. Eso es todo por hoy. No olviden revisar las lecturas que les enviaré por correo. Trabajaremos con ellas la próxima clase.

Dicho eso, empezó a levantar sus cosas mientras todos los alumnos lo imitaban. Lyan corrió hacia Alma, la cual ya había salido por la puerta, y tocó su hombro.

Ella volteó sorprendida y, al verlo, se mordió el labio preocupada.

-No vengo a hablar contigo. Sólo quería regresarte tus cosas -Dijo el chico rápidamente, antes de que ella malinterpretara su gesto. No quería que pensara que estaba ahí para rogarle que se quede a su lado.

-Oh, gracias -Dijo ella agarrando la bolsa.

Después, se acercó para darle un beso en la mejilla y escapar de ahí, antes de decirle algo de lo que podría arrepentirse después.

Alma

La chica observó con curiosidad la bolsa que le acababa de dar su ex-novio y decidió despedirse de sus amigas para ir en búsqueda de un lugar en donde estar sola para visualizar su contenido sin interrupciones.

Eligió un lugar en el pasto y se sentó en el rincón más apartado de todos. Después, se preparó mentalmente para lo que podía encontrar ahí.

Los primeros en salir fueron los libros, y en silencio, se lo agradeció pues esos hubieran sido lo que más le hubieran dolido que no se los devolviera. Después, sacó su suéter y su botella de agua; seguidos del cuaderno.

Ese último era el que más le había sorprendido pues ella se lo había regalado con toda sinceridad. Era el cuaderno en donde había hecho algunos esbozos del primer libro que escribió.

Suspiro triste y lo abrió en una hoja al azar. Para su sorpresa, había un pequeño separador a la mitad del cuaderno. Él había ocupado algunas hojas en blanco para escribirle una carta de despedida.

Alma:

No existen palabras para despedirme de ti, ya que es lo que menos deseo. Sin embargo, voy a respetar tu decisión por todo este amor que te tengo.

He decidido devolverte estas cosas porque sé que son importantes para ti. También decidí que tú debes quedarte con nuestro cofre de los recuerdos. Ahí metí todas las cartas que me diste porque yo no puedo tenerlas, ya que es aferrarme a un sentimiento que claramente ya no existe.

Lucha por tus sueños, confía en ti y cuando entres en tus bucles en los que sientas que nadie te quiere, recuerda que ahí estaré yo, a la distancia, pensando en ti. No estás sola.

Te amo, Alma, y quiero verte feliz… aunque no sea conmigo.

Lyan Lirht

La chica releyó dos, tres, cuatro veces la carta y rompió en llanto. Por primera vez, desde su ruptura, sintió la soledad y la sensación de que todo era un error.

Temblorosa, sacó el cofre de la bolsa y lo abrió. Empezó a sacar su contenido poco a poco y se le rompía un poco más el corazón con cada carta, boleto, foto, que sacaba. De repente, una idea se instaló en su mente: tenía que deshacerse de él así que empezó a cavar un hoyo en el sitio en donde se encontraba. Lo enterró, con la carita empapada en lágrimas, y luego se echo a correr sin mirar atrás.

Anne Kayve

Imagen de 6689062 en Pixabay

10 comentarios sobre “El cofre de los recuerdos

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  1. El primer amor es el que más feliz nos hace y el que más duele, ante la ruptura. Es el que no se olvida, aunque hagamos un pozo y pretendamos enterrarlo. Buena y clara narrativa de momentos, que todos aun recordamos luego de muchos años. Te felicito. Un cálido saludo.

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    1. ¡Muchas gracias! Me alegra haber logrado plasmar todos esos sentimientos en este escrito para lograr que los que lo lean recuerden ese primer amor, que tanto los hizo sonreír y tanto los hizo llorar, ¡Saludos!

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