Una carta (casi) perdida

Queridos lectores: ¿No es hermoso que en esta época tan llena de tecnología aún existan personas que les guste comunicarse con cartas? ¿Lo han intentado? ¡Conoce la historia de Amy!

Este texto está dedicado para Bran Yuhc, espero que algún día llegue a leerlo.

Amy metió su llave en la cerradura de su casa pero no pudo abrirla, ya que no giraba. Algo confundida, lo volvió a intentar y, con mucho esfuerzo, por fin cedió. Cuando estuvo adentro, se recargó en el zaguán blanco y respiro profundamente. Había tenido un día un poco tedioso y ocupado y lo único que deseaba era llegar a comer y acostarse en su cama para leer.

De repente, vio de reojo el buzón del correo y tuvo una corazonada así que se acercó para abrirlo. Anteriormente, había recibido una carta de un chico pero, ahora, dada las circunstancias, dudaba que se volviera a repetir. De seguro, lo único que iba a encontrar eran los estados de cuenta que recibían, mes con mes, sus padres.

Para su sorpresa, vio una carta fuera de lo común y la sacó. Su corazón empezó a latir rápido cuando leyó el destinatario. Era de Bran, el mismo chico que le había mandado la primera carta, el mismo que le había hecho pasar el mejor cumpleaños en su vida, el mismo con el que había vivido un sin fin de aventuras, el mismo del que no sabía nada desde hace más de un mes.

La observó fijamente con ganas de abrirla en ese mismo instante, pero en lugar de eso, la guardó en su pantalón para leerla más tarde. Era una suerte que nadie se hubiera dado cuenta de su presencia, pues no tenía ganas de preguntas acerca de su contenido. Era sólo un secreto de ella, ¡Bendita intuición! Nadie jamás se enteraría de la llegada de esa carta, más que ella.

Entró a casa aún con el corazón latiéndole rápido y saludó a su madre y su hermana mientras se aferraba a su carta. Después, con cualquier excusa, fue a esconderla en su cuarto, en el libro que estaba leyendo. Ya la leería en su hora de lectura.

La comida y la lavada de platos se pasó despacio, más de lo normal y ella no dejaba de pensar en las letras que vendrían en esa hoja de papel envuelta en ese sobre. Una parte de ella, creía que ya no volvería a saber de él. Después, se concentró en la fecha en que fue enviada: primero de julio. Un día especial para ambos, pues había constituido una de sus mayores locuras: escaparse a otra ciudad sin que nadie se enterará por un día entero, ¿sería algo referente a eso? No, no lo creía pero entonces… ¿qué podría ser?

Cuando terminó de lavar los trastes, subió a gran velocidad a su cuarto y cuando estaba a punto de abrir su libro para encontrar la carta, su madre la llamó para que la ayudara. Maldijo para sí misma y fue al cuarto de ella, ya leería esa carta más tarde.

Amy pasó casi una hora ayudando a su madre, y cuando por fin terminó, se aventó en su cama y cerró los ojos con ganas de dormir. Se movió un poco para acomodarse mejor pero chocó con su libro. Al ser tan grande (1500 páginas), se lastimó un poco el brazo pero recordó, de repente, lo que tanto había esperado desde que llegó a casa. Había llegado el momento de leer la carta.

En ella encontró un leve texto escrito por Bran, en el cual le decía que esperaba que el destino lograra hacerle llegar esa carta, que confiaba en que algún día lograría ser una gran escritora y que una reciente fan de ella le había escrito algo inspirado en los textos que subía día con día a su blog, lo cual anexaba en una hoja de libreta:

“Se busca a Amy”

Ella quiso construir castillos, pero no se conocen las raíces de aquellos. Ella se ahogó en su río, sabía nadar pero no sabía la dirección. Ella seguirá nadando hasta romper las estrías de su corazón, ¿y la corriente? Ha jugado a su favor porque las leyes lo habían permitido…

No siempre luchamos de la misma manera, no siempre somos capaces de destruirnos, de destruir castillos que se vuelven gigantes… hay vanidad en aquel que olvida su alma por seguir al pie leyes viejas y “seguras”. Perdimos el sentido de lo que somos…

Olvidamos que no nacimos solos, ella olvidó que nacemos de la destrucción y florecemos en la reconstrucción.

Esta chica arderá en el atardecer y la noche será insegura pero cálida. Esa chica temblará en el orgasmo de su profundidad y no gritará sino vibrará. Esa chica tendrá su tiempo, no el tiempo de otros, sino lo suyo, lo real, lo crucial…

Llegará sola y encontrará más que migajas de logros, ella llegará y permanecerá en sí misma. Ella será ella, con ella, por ella y para ella. Desde ella.

Anónimo

A Amy se le humedecieron los ojos cuando terminó de leer eso y se llevó esa carta al corazón. Estaba segura que guardaría ambos textos como un tesoro, pues constituían la pieza clave para seguir su sueño de escritora por siempre.

Anne Kayve

Imagen de Andrys en Pixabay

4 comentarios sobre “Una carta (casi) perdida

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  1. Lindo es escribir cartas, quemar sus bordes con llama de vela, que una mujer impregne sus labios pintados a modo de firma, que tenga pétalos de rosas acompañando en el sobre, que el papel desprenda el aroma del perfume que recuerda una piel…lindas son las cartas escritas a mano, son hojas del corazón.

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