El guardián de la montaña rusa (Parte uno)

Queridos lectores: el siguiente relato se me ocurrió gracias a un parque de diversiones que hay aquí en mi ciudad. Espero lo disfruten y tengan un hermoso lunes.

P.D. Al principio, pensé que este sería un relato como los otros. Sin embargo, conforme lo fui escribiendo me di cuenta que daba para más. Es por ello que lo he dividido en dos partes (hasta el momento), ¡No se pierdan la continuación mañana!

Luis abrazó de nuevo a su madre y le dio un último beso en la mejilla mientras ella le prometía que iba a regresar pronto por él, que antes de que pudieran regresar a su vida normal necesitaba arreglar unas cosas con papá.

Él asintió con unas pequeñas lágrimas en sus mejillas, pues jamás había pasado las vacaciones de verano sin ella. Además de que apenas conocía al tío Roberto. Rara vez lo visitaban y su madre jamás lo mencionaba.

-¿Podrás con él, Rob? ¿Seguro? Un niño de doce años tiene mucha energía y tú… -Empezó a decirle su madre pero calló de inmediato. Luis sabía que quería hacerle saber que estaba ya muy viejo para hacerse cargo de él.

-¿Yo qué, Linda? Bahh, no te preocupes por mí ni por tu hijo. Sabes bien que tienes que ir con tu esposo a arreglar esos asuntos de los que me contaste. Yo cuidaré de él. Además, ¿Qué mejor lugar para un niño que un parque de diversiones?

Ella asintió lentamente, al parecer no muy convencida de ello.

-Sé que a Luis le encantará este lugar. Mis mejores recuerdos de la infancia son aquí, pero… ya sabes. Los rumores no auguran nada bueno, Rob. Esos niños desaparecidos…

-¡Linda, Linda, Linda! Creo que no es el lugar ni el momento de hablar de eso -La interrumpió Roberto mientras miraba de soslayo a su sobrino. Si su madre le informaba de esos asesinatos al niño, sería un poco más difícil que accediera a quedarse con él.

La mujer abrió mucho los ojos al darse cuenta de sus palabras y le besó la cabeza a su hijo, esperando que lo que acababa de decir no hiciera su despedida más difícil.

-Campeón, papá me está esperando en el auto. Pórtate bien. Volveremos pronto ¿Sí? -Le dijo mientras se ponía en cuclillas para poder mirarlo a los ojos -Volveremos.

Luis asintió y le sonrío con la esperanza de que eso le trasmitiera tranquilidad. No funcionó, por lo que cuando estaba cruzando la puerta, estuvo a punto de rogarle que no lo dejarán ahí, que quería ir con ellos aunque fuera peligroso pero se quedó callado porque sabía que su madre quería que se quedara en ese lugar y él quería ser un hijo ejemplar. No quería causarle más problemas…

-Luis, hijo, ¿quieres dar una vuelta? La ventaja de que yo sea tu tío es que puedes subirte a todos los juegos gratis.

El chico asintió, aún mirando la puerta por la que su madre había salido. En el fondo, lo único que quería hacer era irse con ella y regresar a su vida normal, a su casa, a su escuela, al trabajo de su madre…

-¡Entonces, ve! Iría contigo, hijo, pero soy el guardián de la montaña rusa así que tengo que quedarme aquí para hacerla funcionar. Sólo tienes que decirle a los demás que eres mi sobrino y te dejarán subir las veces que quieras- Luis volteó a ver a su tío Rob y luego regresó su mirada a la puerta.

-Está bien, tío -Dijo el chico por fin y se acercó a la puerta para salir al parque de diversiones.

-¡Ah! ¡Casi se me olvida! ¡Espera! -Exclamó Roberto y miró a su sobrino. Luis paró en seco y lo volteó a ver, algo confundido -Sólo no debes acercarte a la atracción de la casa embrujada, no me llevó con el dueño.

Luis asintió, pero no le creyó del todo esa última afirmación. Había más en su voz, algo extraño. Como si ir a ese lugar fuera lo peor que pudiera hacer. Estaba a apunto de salir de la casa cuando volteó y miró fijamente a su tío.

-¿De qué hablaba mi madre? ¿A qué se refería con niños desaparecidos?

Roberto, el cual estaba buscando en su baúl su uniforme de guardián de la montaña rusa, se quedó quieto por unos momentos y luego, con voz lenta y clara, respondió:

-Esas son cosas de adultos, hijo, ¡Anda! ¡Ve a jugar!

Luis no quiso insistir en el tema así que salió de la casa y cerró la puerta con mucho cuidado para no dañarla. Tenía la extraña sensación de que estaba en peligro y que si sus padres no volvían pronto, iba a morir ahí.

Da clic aquí para leer la parte dos

Anne Kayve

Imagen de jing shi en Pixabay

22 comentarios sobre “El guardián de la montaña rusa (Parte uno)

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  1. Hola, ya voy por la cuarta parte y me interesa la historia, pero como nos das permiso para; no me gusta la palabra corregir, yo diría sugerirte cosas, con buena intención, y con mucho respeto, lo voy a hacer.

    Una cosa es ser un “cuenta cuentos” (había una vez) y otra un narrador, ojo; los dos oficios me son muy respetables, pero no es lo mismo contar algo que ya pasó; que narrar algo que está aconteciendo justo en este preciso instante. Te recomendaría escribir en tiempo presente, de esa manera eliminas el factor espacio tiempo como protagonista, e involucras al lector de manera directa con lo que pasa en tu historia, estás hablando con el. Lo que narras está pasando, no es algo que pasó, eso te permitirá hacer que tus personajes puedan recordar con comodidad, y hablar de su pasado cuando les provoque. Los personajes, después de creados por ti, empiezan a vivir su vida, y no pocas veces te pelearás con ellos, si lo sabré yo.

    Lo otro importante son los signos de puntuación. Las comas, los puntos, los puntos y comas, y demás bichos fastidiosos, son la respiración de la obra, le dan sentido, ritmo, cadencia, pausas, a lo narrado. Es como la música. De esa manera puedes hacer más cómoda la lectura, crear ambientes, dar énfasis a momentos en particular, en fin, son todo un recurso, y si logras dominarles, como diría el yoda: “la fuerza te acompañará”.
    Te pongo un ejemplo de lo que te hablé antes; voy a tomar algo tuyo: “Luis abrazó de nuevo a su madre y le dio un último beso en la mejilla mientras ella le prometía que iba a regresar pronto por él, que antes de que pudieran regresar a su vida normal necesitaba arreglar unas cosas con papá”.
    Ahora el ejemplo: Luis abraza de nuevo a su madre y le da un beso en la mejilla, mientras, ella promete que va a volver pronto por el. Le explica la necesidad de arreglar algunas cosas importantes con papá, y todo eso será… para poder regresar, si es posible, a una vida normal en familia.

    Lo anterior no son consejos, detesto los consejos, no acepto consejos, ni los doy. Intercambio contigo experiencias esperando aportarte algo interesante. Puedes mandarme a la m…….. con todo el derecho, yo no me enojaré, y seguiré leyendo lo que escribes con mucho gusto.

    Escribir una obra es relativamente fácil, lo difícil es releerla y corregirla.

    Gracias por escribir. Lo mejor de lo mejor para ti.

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡En verdad, gracias por tomarte el tiempo para leer mi historia y para compartirme tus experiencias! Eso es lo que buscó al escribir el blog, pues muchas veces nos pueden decir que lo hacemos a la perfección y, por lo mismo, no sabemos qué cosas debemos cambiar o mejorar para que nuestros textos sean cada vez mejores. Tomaré en cuenta lo que me dices para futuros escritos, ¡Un abrazo! Y si tienes otra observación, no dudes en hacerla. La recibiré con gusto y regocijo, ¡Un saludo y un abrazo muy grande!

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