El guardián de la montaña rusa (Parte 15)

Queridos lectores: sé que con esta historia me he demorado mucho y que, a lo mejor, por esa razón se han desanimado un poco. Espero que, a pesar de eso, aún tengan ganas de saber en qué acaba. Prometí que iba a terminarla y es lo que voy a hacer. Muchas gracias por su paciencia. Les mando un abrazo gigante a todos.

Una ráfaga de viento helada cruzó la habitación y, junto con la inyección que el guardián de la casa embrujada les había aplicado a sus prisioneros, todos despertaron de su ensoñación; los niños desorientados, Rob consciente del peligro que los acechaba.

Thomás observó a Luis y, por unos segundos, olvidó quién era. Luego, su vista se dirigió al brazo que le faltaba y soltó un gritó ahogado, recordando todo lo que estaba pasando. En unos minutos más, el chico que se encontraba enfrente de él, también perdería esa parte de su cuerpo y, al terminar, enlazarían sus manos para después echarlas a la caldera. Sólo tendrían que esperar unos cuantos segundos para que el poder del guardián de la montaña rusa se transfiriera.

Luis empezó a llorar desconsolado cuando se dio cuenta que su tío estaba amarrado en la esquina y cuando vio que el guardián de la casa embrujada se acercaba a él con una sierra eléctrica.

-¡Por favor! ¡No lo haga! ¡Por favor! – Chilló de manera tan desgarradora que el guardián de la rueda de la fortuna tuvo que taparse los oídos. Cada vez se estaba desesperando más, pues el ritual estaba a punto de empezar y su amada, la mamá de Luis, no aparecía.

Otro rayo iluminó la habitación casi en penumbra.

El guardián de la montaña rusa empezó a tratar de zafarse de la silla que no lo dejaba moverse. Le dolía el alma escuchar que su sobrino sufría de aquella forma. No lo merecía, ningún niño lo hacía.

-¡Guardián de la casa embrujada! ¡Por favor! ¡Sólo son niños! ¿No has pensando que sus cuerpo son demasiado débiles y pequeños para soportar el ritual?

El guardián de la casa embrujada lo fulminó con la mirada y siguió acercándose al pequeño Luis. Era ahora o nunca.

La tormenta arreció y cuando el guardián de la rueda de la fortuna se dio cuenta que la sierra eléctrica empezaba a trabajar, miró de nuevo la puerta, ya con la esperanza perdida: nadie iba a llegar a detener la ceremonia.

Entonces, tomó una decisión: él lo haría. Amaba a Linda y no podía permitir que su hijo muriera por el egoísmo del que por varios años había considerado su mejor amigo, así que fue corriendo hacia la mesa que tenía todas las herramientas que se iban a ocupar y agarró el martillo. Luego, se dirigió a ellos.

-No te dolerá -Soltó maliciosamente el guardián de la casa embrujada a punto de empezar a cortar el brazo del niño cuando de repente sintió una punzada de dolor en el brazo que estaba sosteniendo la sierra. Confundido, volteó a ver al causante y con horror vio que era su ayudante.

-¿Qué diablos estás hac…?

El guardián de la rueda de la fortuna le asestó otro golpe en la cabeza, haciendo que de inmediato todo se volviera negro.

Anne Kayve

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Imagen de jing shi en Pixabay

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7 comentarios sobre “El guardián de la montaña rusa (Parte 15)

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  1. Anne, no quiero incomodarte. No te apresures. Hay novelas que se escriben rápido y rara vez, perduran. Hay otras que llevan 2, 3 o 5 años y se transforman en éxito como si fueran incunables. Por favor; piensa, medita, da rienda suelta a tu imaginación, para poder poseer varios escenarios en lo que creas. No te inquietes por si tus lectores puedan estar ansiosos o no. Lo importante es que lo que escribas posea un hilo narrativo, en que todos al final te felicitemos con el clamor de nuestros aplausos. Un cálido saludo.

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    1. Una vez más, gracias por tus palabras. Las entiendo y te las agradezco. Sin embargo, creo que una parte de mí se siente frustrada de que a pesar de que sé que es mi mayor sueño, no he dedicado mucho tiempo a escribir historias largas. Sinceramente, aún a veces siento que me falta disciplina y creo que para eso el blog me ayuda mucho: darme cuenta que debo ser más disciplinada y perseverante para lograr mi mayor sueño, el cual es publicar un libro.

      Un abrazo gigante

      Le gusta a 1 persona

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