Irreal

Queridos lectores: muchísimas gracias a los que participaron ayer en la sección sigue la historia. El resultado fue este texto. Me tomé la libertad de adecuar algunas cosas. Espero lo disfruten y sigamos construyendo más historias juntos. Anne Kayve

Abrí los ojos y miré a mi alrededor confundida. Ese lugar se me hacía conocido pero no lograba recordar de dónde. Entonces un fuerte sonido interrumpió la habitación me asusté y me tapé los ojos, no sabía qué estaba pasando.

De repente una voz sonó a tan solo unos pasos de mí, como un susurro… Y volví a abrir los ojos, ¡no me lo podía creer! ¿Qué hacía él allí?

Un sudor frío me recorrió la espalda y la ventana se abrió de golpe, el viento bramaba furioso, lleno de rabia y los árboles seguían sus órdenes, bailaban con danzas que parecían ser dirigidas por el mismo diablo.

Las paredes también crujieron. Una terrible tormenta se había desatado en el exterior, tan violenta que por momentos parecía que iba a derribar el techo sobre mi cabeza.

Cuando el intruso quiso acercarse para cerrar la ventana, yo me escondí bajo la mesa temblando. Desde ahí veía sus piernas, sin inmutarse por el estruendo del viento, los truenos y crujidos, como sin notarlos. Aseguró también con cerrojo la puerta de madera, vieja y frágil.
– Estaba esperándote- dijo de forma casi inaudible.

No entendía nada, no recordaba cómo había llegado hasta allí. Entonces se agachó para poder ver mi cara y le ví.., me ví… El escalofrío esta vez me paralizó cuerpo, mente, sombra.., pero estaba ahí y aquí mi sombra se habia ido a marcar los pasos de esa luz blanca vestida de mí. Entonces tiempo y espacio se fundió. Todo se volvió oscuro y una línea blanca se cernió en mi mente tal como se dibuja en la pantalla de aquel que se le estan monotorizando sus secuencias vitales.

Un gemido gutural se apodero del espacio. Sombras de formas maquiavelistas y espantosas se arrastraban tanto por las paredes como por el techo, sumando a su gemido el ruido demoníaco de las cadenas detrás de ellas. Me paralice, el miedo pudo más ante lo paranormal y decidí enfrentarlo tratando de respirar profundo, relajándome. Sería la única manera que mi mente recuperara la lucidez necesaria para dejar de verlo.

Entonces volví a abrir los ojos y salí de debajo de la mesa. Ahí no había nadie más que yo. Me sentí asustado por todo lo surrealista que todo parecía.

Hace unos días había tenido problemas médicos, pero la última vez que tomé mi medicamento fue hace mucho, no podría ser esa la causa de mis alucinaciones. A menos que… yo no fuera real.

Anne Kayve, MeL, POETAS EN LA NOCHE, Manuela (eluniversodemanuela), julianeus, elcieloyelinfierno, Zoloezo, Guillermo Solís.

Imagen de geralt en Pixabay

17 comentarios sobre “Irreal

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  1. ¡Fantástico Anne…! Haz conseguido una de los aspectos mas difícil de la literatura, conformar una historia con las distintas creencias y monstruos, que cada un@ guarda en su interior. Un cálido saludo.

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