¿Y si fuera otra? #52RetosLiterup (Relato 25)

Queridos lectores: ¡Casi vamos a la mitad de los retos! ¿Están listos para seguir incursionando en las cosas que mi mente imagina? ¡Adelante!

Reto: Personifica uno de los siete pecados capitales y escribe un relato sobre su intento de cambiar.

Envidia, a través del gran ventanal de la casa que comparte con sus hermanas (los siete pecados capitales), mira como Pereza se encuentra acostada en el pasto sin hacer nada. Pone los ojos en blanco, algo exasperada de que ella pueda estar estar así horas y horas sin cansarse o sentir remordimientos. Ojala Envidia pudiera ser así… Ojala pudiera ser otra, así tendría una vida más feliz sin duda alguna.

Entonces, una aclaración de garganta profunda y educada, la hace voltear. Es Soberbia, que, de seguro, le va a dar otro sermón diciéndole todas las cosas en que es mejor a ella.

—Querida hermana, debes dejar de mirar a los demás y concentrarte en ti. Así como yo. Sabes que yo lo he logrado y estoy por encima de los demás en ese aspecto (como en muchos otros) pero creo que puedes lograrlo.

—¡Sentirte superior es peor que desear lo que tienen los otros! —Exclama Envidia mientras un deseo incontrolable de ser tan segura como Soberbia la invade.

Soberbia, sin dejar que su hermana la saque de quicio, inclina la cabeza hacia adelante y se marcha sin voltear a verla. No quiere rebajarse a su nivel.

Envidia se le queda viendo, boquiabierta, ¿así tan fácil se salva del problema? ¿Huyendo de la discusión? Cuando Soberbia está a punto de llegar a la puerta, se encuentra con Ira y chocan inevitablemente.

—¿Qué te pasa, Soberbia? ¿No puedes fijarte por donde caminas? —La reprende Ira, más furiosa de lo que normalmente suele ser.

—Yo tenía derecho a pasar antes que tú, Ira. Fue tu culpa.

—¿Ah, sí? ¿Y por qué tú?

—Soy yo, ¿no te has dado cuenta ya? —Cuestiona con una sonrisa de superioridad en su rostro.

Ira la empuja hacia atrás y Soberbia trata de controlar su equilibrio y sus emociones. Luego, después de unos minutos, suelta:

—Ay, Ira. Si sigues así, nadie te va a querer.

—Ese argumento no puede conmigo, Soberbia. A quien le afecta es a Envidia y lo sabes. Nunca está contenta con lo que tiene y se siente insuficiente ¡Ja! ¡Pobre! Piensa que lo que tenemos los demás es mejor que lo que ella tiene…

Soberbia le lanza una mirada de advertencia a Ira y es ahí cuando se percata que Envidia está presente.

—¡Oh, Envidia! ¿Qué haces ahí sin hacer nada? ¡Ya te pareces a Pereza! —Le grita, les lanza una mirada enojada a ambas y sale por la puerta principal azotando la puerta.

Envidia está visiblemente dolida. Soberbia está a punto de decirle algo, cuando escuchan como alguien va corriendo hacia la habitación en que están ellas.

—¿Qué les pasa? ¿Saben que esas puertas salen caras? ¡Debemos economizar, queridas hermanas! ¡Economizar! —Bufa Avaricia, entrando a la habitación. Luego, las fulmina con la mirada.

—¡Fue Ira! —Dice Envidia, enojada de que le echen la culpa de algo que no fue su culpa.

—Pero ustedes también lo hacen, ¿creen que no me he dado cuenta? Incluso, debemos gastar menos en comida.

—A Gula no le gustara eso —Se burla Soberbia, justo cuando va entrando su hermana Gula.

—¿¡Qué!? ¡De eso ni hablar Avaricia! ¡Ya lo hemos discutido! ¡La comida no se toca! —Objeta de inmediato, cuando se da cuenta de sus intenciones.

Envidia, algo harta y triste, sale de la sala, dejando a sus tres hermanas discutir. Ella no quiere ser parte de ello. Entonces, se dirige a su propia habitación, pero se detiene cuando escucha risas incontrolables en otra habitación. Es Lujuria, la hermana con la que mejor se lleva.

Se queda en la puerta y empieza a envidiar la belleza de esa habitación. Los colores son tan vivos, las rosas son tan bellas, los cuadros son tan vívidos… ¿Por qué ella no puede tener un tan buen gusto?

La risa cesa y Lujuria se da cuenta que ahí está Envidia.

—¡Oh, pasa! Estoy planeando todo lo que voy a hacer esta semana, ¿Quieres ayudarme?

Ella asiente tímidamente y se sienta al lado de Lujuria, siempre tan feliz y llena de energía.

—¿Sabes que me causa conflicto de ti, hermana Lujuria? —Cuestiona Envidia.

—¿Qué pasó, Envidia? —Dice sin interrumpir la búsqueda en revistas que está haciendo, ¡Tiene que apurarse o no terminará todo lo que quiere hacer! Buscar imágenes, pegarlas en su libreta de planes, buscar precios y transportes…

—Siempre haces muchas cosas, pero nunca terminas nada.

—¿De qué hablas? —Pregunta, sorprendida, mientras recuerda que aún no ha prendido la computadora, así que se levanta para hacerlo, dejando en el olvido su revista. Cuando enciende, empieza a buscar cosas en el navegador.

Envidia ríe un poco al notar su comportamiento, ¡Es exactamente de lo que habla! Está a punto de explicarlo, cuando Lujuria expresa:

—Envidia, eres maravillosa, ¿lo sabes? Deja de desear las cosas de los otros y enfoca todas tus acciones y pensamientos en lo que tienes, por favor. No dejes que nuestras hermanas te rebajen y, sobre todo, no te rebajes a ti misma.

Esas palabras llegan al corazón de Envidia, la cual se levanta lentamente y se marcha a su habitación, dispuesta, por primera vez, a apreciar todo lo que tiene para sí misma y todo lo que puede dar.

Anne Kayve

Imagen de KELLEPICS en Pixabay

14 comentarios sobre “¿Y si fuera otra? #52RetosLiterup (Relato 25)

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    1. ¡Muchas gracias por tu comentario! Me ha hecho sonreír. Debo confesar que sí se me hizo un poco complicado personificar a los siete pecados y hacer que convivieran entre ellos, pero me gusto el resultado.

      ¡Te mando un abrazo y gracias por compartirlo!

      Le gusta a 1 persona

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