Mi peor pesadilla

Queridos lectores: Les confieso que ahora he estado enviado más textos míos para concursos. Espero que en alguno salga victoriosa y, en caso de que no, creo que me siento feliz sabiendo que por lo menos ustedes disfrutan mi trabajo. Sin más preámbulos, los dejó con “mi peor pesadilla”.

Ayer tuve la peor pesadilla de mi vida. En ella, Soledad, la mujer de la que he estado enamorado por tres años, me dejaba y nada de lo que yo hacía lograba que cambiara de opinión.

Lo peor es que yo nunca había tenido mal sueño tan vívido. Juro que escuchaba claramente su voz destruyendo mi corazón y diciendo que ya había encontrado a alguien más. También recuerdo claramente como sus ojos me miraban con tanto rencor que me hacía pequeño, a pesar de ser una persona de grandes dimensiones.

Sus labios… esos labios me dijo ella que yo no los volvería a tocar. Cuando intenté acercarme a abrazarla, me rechazó de manera increíble. Yo sólo di tres pasos atrás y me quedé ahí, viendo como nuestro amor se iba. Nada de lo que había hecho por ella había valido la pena: aún así se marchaba.

Quería gritarle que se quedara, que yo la amaba y que estaba dispuesta a hacer todo por ella, pero mis palabras se quedaron atoradas en mi garganta, ¡Oh, Dios! ¡Cómo quería detenerla! Pero no lo hice porque con sus acciones me demostró que ya no quedaba nada más entre los dos.

Luego de decirme que me odiaba y que no quería saber nada de mí, se fue corriendo hacia aquél vagón del metro justo antes de que cerrara sus puertas. Razón por la cual, no pude ir detrás de ella. No entendía nada, ¿saben? ¡Y yo cuanto quería hacerlo! ¿Cuál había sido mi error? ¿amarla con todo mi corazón?

Desperté con un mal sabor de boca y con mi corazón latiendo desbocado. Volteé al lado izquierdo de mi cama, pero no la vi. Confundido y alarmado, me levanté de un salto y fui a buscarla a algún otro cuarto de la casa. La hallé en nuestra pequeña terraza, leyendo uno de sus libros favoritos.

No se dio cuenta de mi presencia, ya que se encontraba muy entretenida, yo sólo la observé por un largo rato, y tras asegurarme de que era real, regresé a la habitación e intenté dormir de nuevo, esperando que esa pesadilla no se hiciera realidad.

Anne Kayve

Imagen de StockSnap en Pixabay

13 comentarios sobre “Mi peor pesadilla

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