Una parte de mí

Queridos lectores: el siguiente relato nació de una escena que presencié ayer: dos hermanos iban platicando con su madre en el transporte. Lo que más me conmovió de ellos fue que acompletaban mutuamente sus respuestas, como si fueran una sola persona. Ojala el destino no los separe pronto, ¡les mando un abrazo a todos ustedes!

Daniel y Daniela nacieron en el mismo hospital, el mismo día y a la misma hora. Fueron concebidos por la misma madre, pero al nacer, por razones que nadie entendería, las enfermeras decidieron separarlos. Al parecer, tenían un negocio de bebés, por los que la chica sería vendida a otra familia.

A los verdaderos padres les dijeron que Daniela había muerto, ¡el pequeño había sido el responsable por no dejar que se nutriera correctamente en el embarazo! Los padres se resintieron un poco con él, pero sabían que no era su culpa, así que lo amaron desde el primer momento, a pesar de llorar la pérdida de su otra bebé.

Pasaron los años y como ambas familias eran vecinas, empezaron a convivir sin saber la verdad. Daniel y Daniela se volvieron mejores amigos y crecieron juntos, como si jamás los hubieran separados. Ambas madres se enternecieron de su conexión y jamás los intentaron separar. Por lo que, al poco tiempo, ellas también se volvieron muy cercanas.

—Es como si fueran de la misma sangre, ¿no? —Mencionó un día la señora Rita, la verdadera madre de la niña y la señora Carmen asintió.

—¡Como si fueran gemelos! —Suspiró la última, haciendo que en el corazón de Rita apareciera un dolor grande, por el recuerdo de la bebé que perdió. Después de mucho tiempo de ocultar el secreto, se lo dijo a su nueva amiga.

Eso hizo que la señora Carmen tragara saliva nerviosa y que se le llenaran los ojos de lágrimas. Su marido le había dicho que la niña, ahora llamada Denisse, había sido adoptada legalmente, pero hace tan solo unos meses había encontrado un papel que desmentía eso: él la había comprado en su desesperación de no poder concebir bebés. Y ahora tenía a la verdadera madre enfrente…

—Amiga… ¿te puedo encargar a mi nena? Tengo que buscar a Rodrigo —Mencionó de repente la señora Carmen, había tomado una decisión. Rita asintió y se quedó obsevando a ambos niños. Los amaba con toda su vida.

La señora Carmen regresó a su casa, empacó sus cosas y esperó hasta la madrugada a Rodrigo, el cual llegó tarde de su trabajo de vigilante. Cuando la vio despierta y sin la niña, supo que algo iba mal.

—Nos vamos a ir, ¡Ahora! y vamos a dejar a esa niña con sus verdaderos padres —Sentenció.

—¿Padres? ¿De qué hablas? ¿Dónde está Denisse?

—¿Cómo te atreviste a arrebatarla así? Si me amas, si alguna vez me amaste, vámonos.

Rodrigo se quedó sin palabras, pues en los ojos de su mujer vio que hablaba en serio. Amaba a esa niña, pero más amaba a Carmen, el amor de su vida por seis años. Asintió sin reclamar y guardaron todo. Partieron en la noche, la oscuridad se los llevó.

Rita, al día siguiente, fue a tocar a su casa, pues estaba preocupada porque no habían ido a recoger a la niña, como siempre hacían. Su sorpresa fue total cuando se dio cuenta que la casa estaba vacía.

Al principio, sintió frustración y tristeza, ¿cómo alguien podía abandonar un hijo? Pero cuando la niña apretó su mano y le dijo que quería quedarse con ella y Daniel, sus ojos se llenaron de lágrimas y le susurró:

—Tú serás parte de mí. Eres como mi Daniela, la pequeña que siempre he amado y amaré.

Ella la abrazó y regresaron juntas, por fin, a casa. Nunca sabrían la verdad, es cierto, pero eso no importa: el amor es más fuerte que cualquier separación y distancia y las personas destinadas a estar juntas, tarde o temprano lo estarán.

Anne Kayve

Imagen de PublicCo en Pixabay

11 comentarios sobre “Una parte de mí

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  1. Sensacional como siempre, el amor siempre es más fuerte que todo en esta vida.
    «el amor es más fuerte que cualquier separación y distancia y las personas destinadas a estar juntas, tarde o temprano lo estarán». Me encanta.

    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

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