Leo se fue [relato dedicado al día del gato]

Queridos lectores: cuando estaba de ociosa en facebook, me enteré que hoy es el día del gato. Así que he decidido que el relato de hoy va a ir dedicado a ellos, ¡Un abrazo!

Leo se fue en la mañana y no ha regresado. Estoy preocupado, ya que, a pesar de ser tan independiente y rebelde, siempre suele regresar en las noches. Nunca me deja solo, pues en el fondo sabe que la necesito para dormir. Sin embargo, ahora es madrugada y no está.

Me acerco a la ventana, para ver si la deslumbro por algún rincón, pero nada de nada. La preocupación me empieza a embargar, ¿y si no vuelve? ¿y si jamás la vuelvo a ver? En las noticias vi que hay un ladrón de gatos rondando por la región…

Agarro el libro que estaba leyendo y me quedo cerca de mi terraza, llegará, yo lo sé. Tiene que velar mi sueño. Pasan las horas, pasan los días y Leo no regresa. Cada vez más, acepto la realidad de que mi gatita gris no va a regresar a casa. Lloro su pérdida y me prometo a mi mismo no volver a tener otra mascota.

A la semana, después del trabajo, la encuentro en mi cama. Lastimada, rasguñada y golpeada. Mi corazón salta de alegría al verla, pero llora cuando se da cuenta de su estado.

—Leo, ¡Mi Leo! ¿Qué te hicieron? —chillo mientras ella me deja mimarla. Se ve que ha ocupado todos sus esfuerzos por regresar a casa. Su ronroneo me hace tranquilizarme y decido llevarla al veterinario enseguida, el cual me dice que mi mascota no corre mayor peligro.

Feliz, sé que esa noche podré dormir tranquilo. Me acuesto y la dejo a mi lado. Ella también se ve feliz de estar en casa.

Al día siguiente cierro la ventana, con el miedo de que se vuelva a salir, pero su mirada de reproche me hace abrirla de nuevo. Tiene razón, si la amo, debo dejarla ser ella. No puedo tenerla cautiva por el resto de su vida.

Anne Kayve

Imagen de ThomasWolter en Pixabay

10 comentarios sobre “Leo se fue [relato dedicado al día del gato]

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  1. Cada jornada es el Día del Gato… O lo es para quienes se deleitan/comparten instantes con esas extraordinarias criaturas a las que, equivocadamente, se suele comparar con los canes.
    Un felino es un ser libre y autosuficiente que concede al ser humano el privilegio de permitirle compartir su espacio. Sagaz, perseverante, independiente, marrullero cuando le apetece, salvaje cuando es necesario, condescendiente en ocasiones y siempre, siempre, a su aire.
    Esa angustia vivida por la desaparición de Leo la vivimos quienes convivimos con mininos en esa primera vez de libertad. “¿Volverá…? ¿Sabrá defenderse…? ¿Y si algún coche…?”, pensamos con el corazón al galope… Y vuelven, claro que vuelven… Con las almohadillas de las patitas inflamadas, algunos arañazos y el maravilloso pelo apelmazado. Vuelven felices a la tranquilidad hogareña pero dispuestos a repetir esa hazaña, porque han descubierto que, al otro lado de la ventana hay un pedazo de vida animal que les es necesaria.
    Saludos cordiales.

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