Tocar el corazón

Queridos lectores: me prometí no hablar más del coronavirus, pues creo que ya todos estamos hartos de leer todos los días de eso. Por ello, he decidido incursionar en otros temas, espero les guste el siguiente relato.

Anna, con una gran curiosidad, se acercó al raro aparato que se encontraba en la espaciosa sala de su casa. Por alguna razón, su madre no la dejaba tocarlo, por eso quería aprovechar la oportunidad para hacerlo antes de que ella regresará del baño.

Estaba muy emocionada porque, por fin, iba a poner un disco sola. Había visto a su papá hacerlo una infinidad de veces, pero cuando ella lo intentaba la reprendían, ya que decían que era una gran antigüedad y que podía romperlo. No más regaños. Ahora estaba sola.

Cuando estaba a punto de reproducir el disco, un gran grito de su madre la sobresaltó, haciendo que se desequilibrará y tirará el aparato con un ruido estruendoso.

—¡Anna! ¿Qué has hecho? ¿Te das cuenta de todo el dinero que has tirado a la basura? —Le gritó su madre furiosa. La niña jamás la había visto tan enojada, así que se soltó a llorar, pero no sólo por el regaño, sino porque el tocadiscos la había golpeado al caer.

—¡Era de tu abuela! —Siguió gritando su madre mientras la hacia a un lado de un jalón y evaluaba el daño.

Anna estaba tan paralizada, que no se había dado cuenta que había empezado a sangrar. Sin embargo, cuando vio el charco de sangre se asustó y lanzó un grito horrorizado, que hizo a su madre ponerle atención.

El semblante de ella cambió de inmediato y dejó en olvido el aparato musical para atender a su hija, a su única hija. La cargó y la llevó rápido hacia su cuarto, en donde tenían un botiquín de primeros auxilios. Anna no dejaba de llorar.

—¡Todo está bien! ¡Todo está bien! —Le susurró su madre mientras limpiaba la herida del brazo y se la desinfectaba. Anna, al ver que no era tan grave como pensaba, empezó a calmarse.

—Yo sólo quería tocar un disco, como tú y papá —Susurró en tono de disculpa y con unas cuantas lágrimas aún en su rostro.

Su madre pareció sorprendida y emotiva con su respuesta. Después, le besó la frente.

—Fue un accidente. Es algo material que se puede recuperar después. Perdóname por ser tan estricta, ¿Sabes que es más importante que tocar un disco? —Le preguntó mientras Anna se limpiaba sus lagrimitas y la volteaba a ver algo curiosa.

—¿Qué?

—Tocar el corazón de las personas, y tú lo has hecho conmigo.

La niña la abrazó y fue ahí que su madre se dio cuenta de la verdadera importancia del amor.

Anne Kayve

Imagen de Pexels en Pixabay

8 comentarios sobre “Tocar el corazón

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