Al final de la vida

Queridos lectores: tengo la certeza de que desde que empezaron las redes sociales, hacer cosas socialmente aceptadas en el menor tiempo posible se volvió una competencia.”Yo ya tengo casa y solo tengo 20 años”, “he formado una familia y apena tengo 18 años”, “yo me he casado antes que todas mis amigas”, ¡Baahhh! Eso no hace más que frustarnos y hacernos sentir que no somos exitosos como todos ellos, ¿qué no vemos que en el fondo ellos piensan lo mismo que nosotros? Creo que ha llegado la hora de agarrar las riendas de nuestra vida y seguir el camino que nos dicté el corazón. En el fondo, cada uno de nosotros sabemos qué es lo que queremos llegar a ser en nuestra vida, para que al final de ésta alcemos la vista al cielo y recibamos a la muerte como una vieja amiga. Sin arrepentimientos, sin malos entendidos. Al final de la vida queremos estar en un lugar en específico, no hagamos caso a los demás y sigamos nuestro instinto y nuestros deseos.

Estoy en una crisis existencial. Ha llegado el momento de mi vida en que debo elegir a qué me voy a dedicar toda mi vida. Todos me insisten en que meta medicina, que así no sufriré en un futuro en cuanto a lo económico, pero sinceramente sé que no es lo que quiero en un futuro. No me imagino trabajar en un hospital, pero nadie lo entiende. Sólo se guían de mis buenas notas de la escuela y no de mis verdaderos intereses.

Aunque, si abro los ojos y volteo a mi alrededor, tampoco tengo muy clara la respuesta, pues en realidad, ¿qué es lo que quiero ser al final de la vida? ¿Qué es lo que quiero hacer? ¿Cuál es mi mayor meta?

No deberían hacernos preguntarnos eso ante tan corta edad. Incluso, he escuchado de casos que descubren esa respuesta después de sus cuarenta, cincuenta, sesenta años. Así que creo que por ahora sólo cerraré los ojos y escogeré la carrera universitaria en la que piense que voy a ser feliz, con la firme idea de que tal vez me voy a equivocar, pero que eso no debe detenerme. No está mal empezar de nuevo, no está mal darse cuenta de qué es lo que quiere tu corazón. No, nunca es tarde.

Anne Kayve

Imagen de Free-Photos en Pixabay

4 comentarios sobre “Al final de la vida

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  1. Nunca es tarde y entiendo lo que sentís ahora salí a caminar y pensaba en todo eso en lo que realmente quiero, y que mi sueño no es el sueño de los demás sólo yo lo puedo entender, hacer todo para que ese sueño se haga realidad, yo opino que aunque tengamos casa y comodidad no estamos en nuestro hogar, a donde realmente pertenecemos, yo opino que nosotros pertenecemos a nuestro sueño, a donde nuestro corazón dice ese es nuestro hogar, hacer lo que el corazón dice, así que por eso todos buscan sus sueños porque están buscando su hogar, ahí donde si bien los sueños pueden ser peligrosos en algunos casos, nuestro corazón se siente a salvo y sentir esa adrenalina de decir que realmente logré lo que siempre soñaba y anhelaba es lo que más espero, yo voy a luchar hasta sentir esa adrenalina y decir listo ya lo logré, sólo así estaríamos completos y listos para que cuando nos toque el momento de partir podamos recibir a la muerte como a una vieja amiga, como dice J.K.Rowling, “Para una mente bien organizada, la muerte no es más que la siguiente gran aventura”

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  2. Te cuento mi propia experiencia. Cuando tenía tu edad no sabía nada de carreras. Mi padre era médico, pero a mí la medicina no me gustaba nada; mis tíos y primos (yo soy el pequeño de todos los primos) estudiaron derecho. Tampoco me atraía esa carrera. Cuando llegó el momento me matriculé en una Escuela de ingeniería Industrial porque allí estudiaban mis dos hermanos, y además mis compañeros del colegio, también decidieron estudiar ingeniería. Y al cabo de unos años saqué el título de Ingeniero Industrial, y me puse a trabajar en una oficina técnica de proyectos. Y estaba contento con lo que hacía, pero he aquí que una persona santa (san Josemaría Escrivá) me dijo si quería estudiar filosofía y teología, y dije que sí. Y a Roma me fui. Después, me ordené sacerdote. Y feliz y contento. Además de ejercer mi ministerio sacerdotal escribo libros de espiritualidad. Y hasta la fecha. Y todo lo procuro hacer con alegría y ofreciendo a Dios mi trabajo. Y después, por la infinita misericordia de Dios espero que Él me lleve al Cielo. Te he contado esto porque eligas lo que eliga procura hacer todo con alegría y con espíritu de servicio a los demás, y Dios te lo recompensará.

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    1. ¡Muchas gracias por compartir tu historia! Significa mucho para mí. Creo que me he dado cuenta que nunca es tarde para descubrir lo que más te apasiona, por mi parte creo que ya lo he encontrado: Escribir. Prometo no abandonarlo ya.

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