En la soledad de mi casa

Queridos lectores: A veces el panorama mundial me parece muy desolador, luego escribo y se me pasa. Creo que la escritura es la que me ha mantenido cuerda en esta locura que estamos viviendo. Les mando un abrazo.

Después de una semana de haber estado fuera del país por el trabajo, hoy por fin vuelvo a casa. Es raro, pero está vez he extrañado mucho a mi esposa y a mis dos pequeñas hijas. Creo que eso del divorcio no tendrá que ser al final de cuentas. Todos merecemos una segunda oportunidad, ¿no? Tarde o temprano Laura tiene que perdonarme, sé que lo tiene que hacer.

Cuando estoy ya cerca, me preparo para bajar del autobús. El chófer para cuando le digo y yo me quedo varios instantes viendo la casa antes de entrar. Es extraño, pero todas las luces están apagadas. No es propio de Laura acostar a los niñas tan temprano. Si no fuera mi casa, me negaría a entrar, ya que la noche la hace ver espectral y embrujada.

Abro la puerta con mi copia de la llave y entro con lentitud. Este silencio sepulcral indica algo extraño en el ambiente, ¿les habrá pasado algo? Enciendo las luces y lo primero que veo es una nota sobre la mesa que se encontraba en el centro de la sala. Me acercó no muy seguro de querer conocer su contenido y la agarro para leerla.

Te amo, Tony, no sabes cuánto. Sin embargo, si algo aprendí con tu ausencia es que amo más a mis hijas. Si me fui fue por ellas, no por ti, ni por mí. Se merecen ser felices. No es necesario que tengan un padre que les muestre todos sus errores o que esté haciendo llorar a su madre. Nunca volverás a verlas, espero que algún día me puedas perdonar. Aunque pensándolo bien, para ti e una buena noticia, desde que me embaracé de Emi no dejaste de reclamarme el hecho de ser padre tan joven. Ahora, ya no lo eres más. Eres libre, Tony, libre. Ahora puedes reiniciar tu vida sin nostras. Serás feliz, yo lo sé. Cuídate mucho.

Laura

Un nudo se adueña de mi garganta y por impulso voy a revisar toda la casa. No hay ningún rastro de sus cosas. Al principio, decido ir a buscarlas, pero después de unos minutos me lo pienso mejor. Si ella quiere reconstruir su vida así será. Sin embargo, sé que lloraré todas las noches por mis dos pequeñas. Aunque quién sabe, así es la vida, a veces te quita a las personas para ponertélas enfrente más adelante y yo, yo estaré listo para recibirlas con mi brazos abiertos. Mientras tanto, yo me quedaré en la soledad de mi casa para prepararme para su regreso.

Anne Kayve

Imagen de Free-Photos en Pixabay

4 comentarios sobre “En la soledad de mi casa

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