Cuando los minutos se hicieron horas

Queridos lectores: ¿Les ha pasado que esperan algo con total entusiasmo y que por lo mismo los minutos se vuelven horas? En estos momentos me está pasando, es por eso que he decidido sacar todo eso aquí, en el relato de hoy, espero les guste, ¡Un abrazo a todos!

El día ha llegado y Elisa, por más que lo intenta, no puede esperar ni un segundo más. Está tan ansiosa que, aunque es de madrugada, se ha puesto a dar vueltas por su cuarto, con la luz apagada para no despertar a nadie más.

Sin embargo, como su perrito duerme con ella, abre un ojo para ver quién ocasiona ese ruido de pisadas y al ver que es su amada dueña, como sonámbulo se levanta para seguirla. Eso ocasiona que Elisa sonría y se tranquilice un poco, después se sienta en su cama y lo llama.

Lyt se encaramela en su pierna y deja que ella lo acaricie. Nota que está ansiosa, y sabe que el hecho de tenerlo cerca siempre le ayuda. Poco a poco Elisa se va tranquilizando y se va quedando dormida con él en sus piernas. Lyt sabe que ha hecho un buen trabajo así que poco a poco se duerme con ella, haciendo que esos minutos se vuelvan segundos, en lugar de horas.

Anne Kayve

Imagen de Jakub Luksch en Pixabay

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