A destiempo

Queridos lectores: hoy les traigo el relato más temprano de lo habitual para que lo saboreen con tiempo.

Toda mi vida creí que yo había llegado a destiempo a la vida del hermoso perro maltés que adopté, porque cuando lo conocí estaba desnutrido y había pasado ya por muchísimas situaciones desagradables que aún no he podido averiguar.

Lo rescaté y él me agradeció por incluirlo en mi familia. Nos volvimos los mejores amigos y nunca más nos volvimos a separar. Ahora, después de convivir con él, creo que me he dado cuenta que no llegué a destiempo, si no en el momento justo para salvarlo y salvarme.

Aunque queramos negarlo, el destino funciona en formas extrañas y siempre trae a nuestra vida las cosas cuando las necesitamos. No antes, no después, a tiempo, en el mejor de los momentos.

Anne Kayve

Imagen de StockSnap en Pixabay

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