Soltar

Queridos lectores: algo que puede lastimarnos mucho es tratar de controlar cosas que no dependen de nosotros. Tenemos que aprender a soltar y ocuparnos de las que sí podemos hacernos cargo.

Había dos cosas que me preocupaban: vivir y morir. Estaba tan ensisismada en saber cómo hacer uno y evitar otro que dejé de preocuparme por lo que sí podía cambiar.

Aquel chico me hizo entender que de esos dos aspectos, sólo puedo controlar uno, el primero, ya que el segundo llegará sin previo aviso.

Así que agarré una libreta y después de tirar muchas ideas a la basura, logré armar mi lista para empezar a vivir y dejar en olvido a la muerte, por lo menos en lo que ella decidía venir a buscarme.

Anne Kayve

Imagen de Steve Johnson en Pixabay

2 comentarios sobre “Soltar

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  1. La vida es un regalo de Dios. Hay que vivirla y aprovecharla para hacer el bien. Dios nos quiere felices en esta vida. Pero no olvidemos que es breve, aunque una persona viva cien años. Por eso no podemos olvidarnos de la muerte, pues nos ayuda vivir cara a Dios, con sentido de eternidad. Tenemos un destino eterno.

    Un escritor pagano, de la época del Imperio Romano, dijo que “toda la vida del hombre no es sino un caminar hacia la muerte”. San Juan Pablo II difería de esta consideración tan negativa de la vida y dijo: “la vida de aquí abajo no es un camino hacia la muerte, sino hacia la vida, hacia la luz, hacia el Señor”.

    En la Biblia se dice: Preciosa es ante los ojos del Señor la muerte de sus fieles (Salmo 115, 15).

    El recuerdo de la muerte nos ayudará a tomarnos en serio esta vida aprovechando bien el tiempo y viviendo cada día, cada hora, como si fuese la última: Vigilad, pues, porque no sabéis el día ni la hora (Mt 25, 13). Pensar en la muerte no debe ser para el cristiano algo sobrecogedor, sino un poderoso estimulante del sentido de la responsabilidad. ¡Cuántas veces decimos para justificar una comisión, un conato de pereza, un deseo de no complicarnos la vida, o una chapuza: mañana será otro día, más adelante…, cuando cambie esta situación…! Siempre estamos aplazando el cortar con un abuso o el decidirnos a hacer las cosas bien, con rectitud. Pero ¿quién nos asegura que habrá un mañana, un más adelante?

    La visión cristiana de la muerte se expresa de modo privilegiado en la liturgia de la Iglesia: La vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma; y, al deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el cielo (Prefacio de difuntos) (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1.012).

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