Más allá del horizonte

Queridos lectores: no he dejado de pensar en los estragos que trajo consigo el huracán Delta aquí en mi país. Me parece tan impresionante…. que he decidido dedicar un relato a ello. Espero les guste.

Yo nunca había presenciado un huracán, hasta aquél día que decidí viajar sola a la playa más hermosa de mi país. Yo no solía ver las noticias, así que no vi los anuncios que decían que no fuéramos ahí y lo peor: no le avisé a nadie cuál era mi destino.

Recuerdo haber llegado a la playa solitaria y haber sentido un presentimiento raro y extraño al ver el cielo negro, tan discordante con la hermosa playa y el mar.

Un policía me reprendió por estar ahí y me preguntó el por qué seguía tan cerca del peligro. Yo no entendía nada hasta que me explicó del gran huracán que se avecinaba. Yo, asustada, le pregunté por el refugio más cercano y se quedó sin palabras. El último autobús había salido hace diez minutos.

Desesperada, regresé al hotel y le reclamé al recepcionista por no avisarme de lo que estaba pasando. Él me dijo que estaban pasando una crisis y que no podían rechazar a ningún huésped. Yo, con lágrimas en los ojos, fui a empacar, pero él me fue a buscar.

-Ven, mi casa es segura.

Estaba a punto de decirle que no, cuando volví a ver el cielo y entendí la amenaza que se avecinaba.

Subí a su auto y manejo por varias horas. No hablamos casi. Intenté llamarle a mi familia, pero mi celular no respondía.

Cuando llegamos me llevó a su departamento, el cual estaba ubicado hasta el último piso y me pidió que me ayudará a acomodar todo para que no nos golpeara tan fuerte ahí.

Cuando terminamos de cubrir las ventanas y de acomodar todo de forma que nada se nos pudiera caer encima, nos fuimos a su habitación, la cual no tenía ninguna ventana que diera al exterior.

Pocas hora después, empecé a escuchar el viento azotando el edificio. El chico estaba tranquilo viendo el techo y yo salí para ver a través de la ventana ese fenómeno natural.

Lo que vi me dejó tan impresionada que supe que más allá del horizonte, había aún muchas cosas maravillosas que yo desconocía y que probablemente, jamás vería con mis propios ojos.

Anne Kayve

Imagen de PublicDomainPictures en Pixabay

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